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lunes, 30 de junio de 2014

El TRAPECIO DE MASLOW

Si ya lo decía Maslow
Trabajar se ha trabajado toda la vida, pero hasta 1943 no fue cuando se desarrolló una de las principales teorías sobre la motivación del ser humano.  La pirámide de Maslow.
Desde un prisma empresarial, viene a decir que, la motivación del trabajador se inicia con satisfacer sus necesidades más básicas (alimentación, descanso, seguridad…), pero una vez se cubren estas necesidades, tiene deseos más elevados (respeto, éxito, creatividad…).


Por tanto, se me hace cuanto menos curioso, que con todo lo que se ha descubierto desde entonces sobre la motivación laboral, sea ésta uno de los principales problemas a la hora de la productividad. En tiempos de dificultades económicas, no paro de escuchar a gente que está desmotivada con su trabajo. Ellos mismos se auto-consuelan con la ya desgastada frase “al menos tienes trabajo”  resignándose a sí mismos e intentando entender la pirámide de Maslow. Pues bien, todo apunta a que  es aquí donde la propia sociedad (y no hablo solo de sociedad empresarial), se pone manos a la obra, y cual grúa en mano, convierten la famosa pirámide del gran Maslow en un soso “Trapecio”. El contexto les empuja a que entiendan que la pirámide ya no es tal, y que si la cosa va fea, el Trapecio de Maslow es lo tuyo.

Nadie puede negar que no hay dinero, de eso sí que estamos seguros todos (por lo menos no en el bolsillo empresarial medio) pero si algo sabemos, y se ha demostrado en el campo de la psicología del Trabajo desde hace décadas, es que el dinero, es necesario (indudable) pero no suficiente. Es un reforzador muy temporal y superficial, pero a veces nos empeñamos en pensar que es el único. No paran de salir encuestas en las que el trabajador prefiere quedarse con su sueldo actual a cambio de mejorar su ambiente laboral, sus beneficios sociales, su respeto, su formación o su valía.

Cuando hace ya unos cuantos años me incorporé al tejido empresarial, mi madre, (como todas, sabia infinitamente) me comentó: hijo, en el colegio te dicen lo que va bien y mal, pero en el trabajo, si no te dicen nada, todo va bien”.
¿Quién ha creado esta norma? ¿Qué bicho malo la ha fabricado?, no entiendo como algo que te motiva a los 17 pueda dejar de hacerlo a los 18. Teniendo en cuenta que incluso con 17 no ganas dinero y con 18 sí. Muy fuerte tiene que ser ese motivador…

Todo esto viene porque hace poco he leído un artículo muy interesante en el que se muestra que los trabajadores con discapacidad presentan una satisfacción laboral muy superior a la media. Aquí el artículo


¿Cómo es posible que una persona que tiene una dificultad ajena a su voluntad que le limita en muchos aspectos de su vida pueda tener una satisfacción laboral superior al resto? La respuesta desde mi punto de vista es sencilla, se ha trabajado por lograr el contexto adecuado.

Los trabajadores con discapacidad tendrán por tanto, de forma ponderada, un porcentaje de productividad mayor al resto de trabajadores.

Mientras, en el común de las empresas siguen recortando motivadores ajenos a la crisis; se pierde el respeto, el valor del equipo, el buen ambiente, la creatividad, el grupo,…, la norma pasa a ser: como estamos en malos tiempos debemos arrastrar una cara acorde al clima económico… Buena política sí señor.
Mientras no veamos que la consecución de objetivos es cosa de ambas partes (directiva-empleados), y la motivación es indispensable para la productividad, los mismos (los objetivos) no pararán de caer, y entraremos en una peligrosa espiral en la que no hay dinero - se genera menos dinero y así sucesivamente.

Si tienes una empresa, si formas parte de un equipo directivo, o si como trabajador crees que puedes hacer algo al respecto, les instigo a ser creativos, no hace falta desembolsar grandes cantidades de dinero (cuanto más creativo menos dinero hace falta) para mejorar un contexto. Si se dedican 2 minutos a explicar a cada empleado lo que hace bien y la importancia de su trabajo, se ahorrarán 10 minutos en explicar lo que se hecho mal.

Ayuda a tu propia empresa a devolverle la CIMA al Trapecio, cuanto más arriba nos sintamos todos, más lejos llegaremos. Desmontemos la resignación.
¡¡No todo lo hace el dinero!!

lunes, 16 de junio de 2014

Trabajador contento vale por dos

Todos los estudios recientes demuestran que la productividad laboral depende directamente del ambiente de trabajo

Desde la revolución industrial se puso de manifiesto cuantificable la importancia del entorno laboral. El estrés sufrido en este, la sobrecarga, el moving o el burnout son consecuencias directas de este factor.

El entorno laboral está evolucionando, desde las empresas de cadenas de producción a las más modernas como Google, todas trabajan al milímetro la situación del trabajador. En sus inicios, lo importante era como estaba y ahora todos los esfuerzos se centran en como se siente.

Los estudios más importantes muestran que, el trabajador contento, trabajador trabajador. La productividad de un empleado o DIRECTIVO motivado se multiplica exponencialmente. Por ello, las últimas apuestas de las empresas no se basan solo en aumentos de sueldo, el dinero es un estímulo demasiado pasajero, ahora lo que se lleva, son beneficios psicológicos, entre ellos factores como el HUMOR o la EMPATÍA dentro de la empresa son pilares directamente relacionados con los resultados.

Si diriges una empresa o lideras un pequeño equipo dentro de ésta, debes saber que los tiempos de mano dura y sanción están desfasados. Trabaja la motivación de tus empleados, tu propio humor (saberse reír de uno mismo es vital) y la cohesión de tu equipo.

Cuando un empleado trabaja por su propio equipo, tienes asegurados el 100% de los resultados positivos posibles, reduce la incertidumbre y los riesgos, ¡simpatiza y disfruta con tu equipo!